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16 Julio 2020 - 9:18 pm

Real Madrid Campeón de La Liga


Once meses. Desde el 17 de agosto al 16 de julio. Nunca se había disputado una Liga tan larga, anómala y complicada. Por todo. La pandemia de coronavirus ha convertido el título 34 del Real Madrid en el más especial, y no sólo por las circunstancias. También por la confirmación de que algunos de los viejos valores blancos (la solidaridad, el sacrificio, el sentido de equipo) convierten a un equipo en campeón.

El desafío de Zinedine Zidane era mucho mayor que el que asumió cuando se hizo cargo del equipo por primera vez. Entonces cogió un grupo sin confianza, pero en plenitud. Por edad y por calidad. Sin embargo, la decepcionante (como poco) temporada anterior dejó dudas sobre el esqueleto del equipo. Courtois, Marcelo, Modric, Kroos, Bale... El entrenador francés invirtió en casi todos ellos y el resultado fue sobresaliente, aunque los inicios no fueron fáciles.

Parece lejanísimo ya aquel 17 de agosto en Balaídos, con la expulsión de Modric según las nuevas normas (se 'modularon' tras comprobar con el croata y Jorge Molina que eran excesivas) y el golazo de Kroos a larga distancia. Una victoria sin cotinuidad, porque al equipo le faltó consistencia en el primer tramo. Con Gareth Bale y James Rodríguez en la plantilla, pese al criterio del entrenador, el Madrid sufría para atar los partidos porque no tenía demasiado gol y no estaba ajustado en defensa. En el primer capítulo debían aportar y mucho Eden Hazard y Luka Jovic. Por calidad y por inversión. El primero por las lesiones y el segundo por falta de adaptación, ninguno tuvo una participación relevante. En la retaguardia, Ferland Mendy sí que aportó donde no llegaba Marcelo: rigor defensivo y exhuberancia física.

Así fue la celebración del Real Madrid tras conquistar LaLiga

La derrota en Mallorca por 1-0 fue una bisagra en la temporada. El tempranero gol de Lago Junior fue un muro aquel 19 de octubre que encendió la indignación de muchos madridistas por un penalti clamoroso de Salva Sevilla a Brahim no pitado ni revisado por el VAR. Aspecto nada despreciable, dado el desenlace y las acusaciones absurdas en el tramo final. Desde entonces y hasta febrero, el Madrid no volvió a caer en Liga, encadenando triunfos convincentes (3-1 a la Real, 2-1 al Sevilla), igualadas de prestigio (1-1 en Mestalla, 0-0 en El Clásico, con aquellos penaltis a Varane) y algún que otro gatillazo (0-0 ante el Athletic).

Gol de Benzema (p.) (2-0) en el Real Madrid 2-1 Villarreal

El inicio de febrero trajo el derbi, con el Cholo en el Bernabéu. Un relámpago entre Mendy y Vinícius coronado por Benzema, de nuevo líder del grupo, acabó con la racha intocable del argentino en Concha Espina. No fue suficiente. Pocas semanas después, el Ciudad de Valencia cosechó la segunda derrota blanca. Con mejor juego que en Mallorca, también con algo de polémica (manos de Campaña). Poca justificación para otro chasco importante. Esa irregularidad convertía en imprevisible el Clásico, con el Barcelona buscando una reacción tras caer en la Supercopa y destituir a Valverde. Setién, apóstol del cruyffismo y guardián del estilo, apareció como la amenaza perfecta. Surgió el Madrid de las grandes noches, aplicado para saber sufrir en los momentos de dominio azulgrana y brillante en un segundo tiempo arrollador. Vinícius y Mariano sellaron una victoria incontestable para colocar al Madrid en el liderato. Duró una semana. En el peor encuentro del curso, ante el Betis en el Villamarín, la derrota por 2-1 devolvió el liderato al Barça y las dudas a los aficionados blancos.

GIGANTES TRAS EL PARÓN

Llegó lo inesperado. El cierre de toda la actividad por la propagación del coronavirus metió al mundo en sus casas durante dos meses de incertidumbre, terror y muerte. Se barajó la posibilidad de dar por acabada la competición, como se hizo en otros deportes, con el fútbol formativo, o en otros países. Pero antes de tomar decisiones irrevocables se decidió esperar a la evolución de la pandemia. El descenso paulatino de contagios permitió recuperar poco a poco la vida, y con ella unos entrenamientos primero individuales, después en pequeños grupos, con una fecha que al principio parecía irrrealizable: 12 de junio, siempre a puerta cerrada.

LaLiga (J37): Resumen y goles del Real Madrid 2-1 Villarreal

Mucho hizo bien el Real Madrid durante esos meses tan duros. A la vuelta de la competición fue el mejor sin discusión. Contó sus encuentros por victorias, con una solidez que no se recordaba. Tuvo medios tiempos brillantes (Eibar, Valencia, Granada), pero sobresalió la fortaleza colectiva. Eso sí, en el esfuerzo global apareció Sergio Ramos como líder. El capitán se convirtió en el defensor más goleador de la historia (suma 20 penaltis consecutivos sin mancha) y fue capaz de trasladar su jerarquía a todos los sectores del campo. A su lado, un bloque irreprochable en fase defensiva, con Courtois, Varane, Carvajal y Casemiro como inseparables. Supieron aislarse del ruido, a ratos insoportable, por las decisiones arbitrales y las acciones revisadas por VAR. Es indiscutible que se agolparon varias favorables a los blancos en las últimas jornadas. También es irrebatible que todas se ajustaron al reglamento para evitar decisiones que, sin el vídeo, habrían sido injustas.

En lo más interesante, el Madrid mostró fortaleza y versatilidad. Tan pronto ganó con extremos como con cinco centrocampistas. El equipo de Zidane mostró que era la mejor plantilla y el grupo más fuerte, física y psicológicamente. Lo hizo sobre el césped. Se repitió como un mantra en la época de dominio azulgrana que la Liga corona al mejor. Pues eso es el Real Madrid. El mejor.